La violencia sexual empieza por IA

por | Oct 8, 2026 | Noticias | 0 Comentarios

Una investigación europea revela que decenas de eurodiputados, principalmente mujeres, han sido encontrados en contenidos de pornografía generados con inteligencia artificial. El fenómeno no es nuevo; incluso empieza a ser demasiado frecuente. Nos plantea una pregunta que afecta por igual a todos: ¿qué ocurre cuando una fotografía normal puede convertirse en una imagen sexual sin el consentimiento de quien aparece en ella?

Una foto normal. Una app con IA. Y unos pocos clics. Así de sencillo es fabricar hoy en día una imagen de contenido sexual de una persona que nunca se quitó la ropa ni participó en escenarios de carácter sexual. Solo era una foto normal, quizá tomando café, sentada en un parque, o un simple selfi sonriendo.

No es ciencia ficción, es lo que está ocurriendo con los deepfakes sexuales en institutos y colegios de aquí y de allá. Y también, y esta es la noticia, en el Parlamento europeo. De los 50 eurodiputados afectados e identificados por una investigación reciente de Agora Digitale Transformation, 46 son mujeres. 

Una de cada seis mujeres del Parlamento Europeo sufre esta violencia y aparece representada o vinculada a contenidos de pornografía deepfake, imágenes o vídeos manipulados o generados mediante inteligencia artificial para representar a una persona en situaciones sexuales que nunca ha vivido.

«La violencia contra las mujeres, tanto en la vida real como en internet, es intolerable y es deplorable», dijo Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo. 

«Fracasarán, y, en lugar de humillarnos, esto nos dará fuerzas. Y en lugar de silenciarnos, esto hará que nos hagamos oír aún más. Y en lugar de asustarnos, esto nos hará aún más decididos. No puede ser la nueva normalidad», dijo durante la apertura del pleno de Estrasburgo del 5 de octubre anunciando que a partir del 2 de diciembre de 2026 las aplicaciones que permiten desnudar a la personas estarán prohibidas en toda la Unión Europea. 

Imagen falsa, daño real

Una persona puede sentir vergüenza, miedo, impotencia o pérdida de control sobre su propia imagen. Y aunque el contenido desaparezca de una página, pueden quedar copias, enlaces o resultados en los buscadores. O imágenes reenviadas de un sitio o grupo a otro.

El daño es real, es profundo, afecta no solo a la intimidad, afecta al derecho a la privacidad y genera –en muchos casos–, ansiedad y angustia. También afecta al derecho al olvido. Internet no es tan fácil de borrar, siempre deja rastro. 

La respuesta, no solo tecnológica

Que exista una aplicación que permita desnudar a otros, es decir, que técnicamente se pueda hacer o no, no nos da derecho a hacerlo. No todo lo que es técnicamente posible es éticamente conveniente. 

Vivimos en un entorno en el que compartir fotografías forma parte de la vida cotidiana. Una foto de vacaciones, una imagen con amigos, un selfie… No se trata de tener miedo de internet ni de desaparecer de las redes sociales; pero sí de compartir con mayor responsabilidad y reconocer que las imágenes de los demás también tienen límites. 

Una fotografía no es una autorización para utilizar el cuerpo de alguien como material sexual. ¿Se puede editar una imagen porque técnicamente es posible? No necesariamente. ¿La otra persona ha dado su consentimiento? Si no lo ha dado hay que saber que hay un límite. ¿Es una broma si la otra persona puede sentirse humillada o amenazada? No, deja de ser una broma en el momento en el que afecta al otro o desde el mismo momento en que a ti no te gustaría verte en esa situación. 

Una nueva educación y cultura visual

Educar la mirada no significa solo preguntarnos qué imágenes vemos en internet, significa aprender a mirar al otro como alguien real, con sus derechos y dignidad, no como una imagen disponible para nuestro entretenimiento. 

La pregunta ya no es solamente qué vemos en internet, sino qué hacemos con aquello que vemos. Que una imagen sea pública no significa que la intimidad de la persona que aparece en ella lo sea. 

Los deepfakes sexuales son una tecnología nueva, pero el problema que hay detrás no lo es. Humillar. Cosificar. Intimidar. Utilizar el cuerpo de otra persona sin su consentimiento. La diferencia es que ahora la inteligencia artificial puede multiplicar las posibilidades de hacerlo.

Otra investigación de Agora, que analizó los nombres de 5.872 parlamentarios de los 27 países de la Unión Europea, encontró que 138 mujeres y nueve hombres aparecían representados o asociados a este tipo de contenidos. Las mujeres resultaron tener 33 veces más probabilidades que los hombres de estar expuestas.

No estamos solamente ante un problema de imágenes falsas. Estamos ante una forma de violencia digital sexualizada.

¿Y tú?, ¿qué vas a hacer? Frenar la cadena de reenvíos cuando recibes una imagen de ese tipo puede ser una buena forma de empezar. Dale una vuelta, o mejor en este caso, dale la vuelta.

 

Referencias:

Parlamento Europeo: Violence against women – online or offline – is intolerable

Agora Digitale Transformation: Sexualised Deepfakes of Women MEPs and the Failure of Platform Responses

Agora Digitale Transformation: Who Gets Deepfaked? Measuring the exposure of European parliamentarians in deepfake pornography

El País: La presidenta del Parlamento Europeo denuncia el “intolerable” acoso con pornografía ‘deepfake’ a decenas de eurodiputadas

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *