A veces el alivio más peligroso se esconde tras una pestaña de incógnito. Ese “botón de pausa» que pulsamos cuando el peso de la última apuesta se vuelve insoportable.
A lo largo de los años se ha podido comprobar una relación preocupante entre el trastorno del juego de apuestas y la adicción a la pornografía. Y es que el porno no es solo utilizado como hábito o forma de placer, sino como escape cuando se quiere olvidar el desastre que está causando la otra adicción, en este caso la del juego de apuestas.
Según la última encuesta Estudes, del Ministerio de Sanidad de España, que analiza las diferentes adicciones en población adolescente, esta doble vida de adicciones es una realidad que nos está afectando de manera creciente. Mientras que casi 6 de cada 10 jóvenes de entre 15 y 24 años consume pornografía, el trastorno del juego ya afecta a un 2.2% de la población masculina (un 12% de los que participan en apuestas). También es importante subrayar el factor generacional, y es que, mientras el juego de apuestas tiene mayor probabilidad de adicción en edades más maduras, la pornografía actúa como puerta de entrada en los jóvenes (15-24 años) a más trastornos, alterando su sistema de recompensa desde temprano. Cuando hablamos de “sistema de recompensa”, nos referimos al mecanismo que tiene nuestro cerebro para asegurar que repitamos conductas que nos resultan placenteras o beneficiosas. Sin embargo, en estas adicciones, este sistema se «desequilibra» y toma el control de nuestras decisiones. La mente se acostumbra a esos inputs positivos, masivos y sin esfuerzo que ofrece la pornografía, haciendo que al empezar a apostar tengas mayor probabilidad de acabar enganchándote a esa sensación.
A partir de este punto cabría preguntarnos: ¿por qué el juego y el porno son tan adictivos? A diferencia de los placeres naturales (como comer, hacer deporte o incluso una buena conversación), estas dos actividades ofrecen recompensas inmediatas, masivas y constantes. Además, cuando apuestas o consumes pornografía tu cerebro libera ráfagas de dopamina, es decir, anticipación del placer y aprendizaje. Mientras que en las apuestas la dopamina se dispara por la sensación de incertidumbre y anticipación, de no saber si vas a ganar, activando el estado de alerta y deseo constante; en el porno, se da por recompensas inmediatas. Además, la novedad recurrente (al pasar de un video a otro con repetidas y aseguradas recompensas placenteras) asegura que el flujo de dopamina no se detenga, ya que el cerebro premia la información nueva y excitante. Es decir, funcionan con un mecanismo muy parecido.
Por otro lado, el cerebro también segrega endorfinas, junto a la dopamina, cuando recibimos una recompensa (como ganar una apuesta o el clímax visual del porno). Estas actúan como una droga natural que produce euforia, y lo más importante, alivio del dolor, actuando como refugio emocional. Aquí encontramos otra relación entre estos dos trastornos. La segregación de endorfinas por el consumo de pornografía podría aliviar de manera temporal la ansiedad o tristeza que la persona adicta al juego siente en su vida real.
El caso de Pablo
Para finalmente entender esta comorbilidad, veamos el caso de Pablo. Desde los 13 años, Pablo ha utilizado la pornografía como una herramienta de desfogue ante el estrés, además de como forma de placer. Al cumplir los 18, empezó a realizar pequeñas apuestas con amigos en la ruleta cuando salían de fiesta, lo que escaló poco a poco hacia una adicción descontrolada. Las apuestas deportivas se convirtieron en su principal fuente de adrenalina, llevándole a perder grandes sumas de dinero e incluso a robar a su propia familia para poder seguir jugando. Sin embargo, él pensaba: “¿Y si gano la próxima apuesta?”. Esta esperanza distorsionada se trasladó a un ciclo de pérdidas constante.
Ante el miedo a ser descubierto, el malestar profundo por el dinero perdido y la adicción buscó refugio en lo que ya conocía, la pornografía. Pero esta vez de manera incesante. En este punto, su sistema de recompensa se «quemó» debido al exceso de estímulos artificiales: ya no consumía por placer, sino para evadir la realidad. Al estar saturado por la intensidad de las apuestas y las pérdidas, el contenido habitual de pornografía dejó de ser suficiente, empujándole a buscar experiencias cada vez más extremas para intentar sentir una pequeña chispa de lo que sentía al principio. Se encontró en un círculo vicioso de adicción, donde su cerebro, totalmente desajustado, necesitaba dosis cada vez más altas, aunque obtuviera un efecto amortiguador cada vez menor.
En resumen, no solo la pornografía educa a nuestro cerebro para que espere recompensas masivas y constantes, facilitando el desarrollo de un trastorno como el de las apuestas, sino que la misma adicción al porno puede resultar ser la “tirita adictiva” para tapar el malestar que provoca la adicción al juego.
Referencias:
Mestre-Bach, G., Potenza, M. N., Granero, R., Håkansson, A., Gómez-Peña, M., Perales, I., Vicó, À., Uríszar, J. C., Fernández-Aranda, F., Sánchez, I., & Jiménez-Murcia, S. (2025). Gambling disorder and problematic pornography use: Does co-occurrence influence treatment outcome? Journal of Behavioral Addictions, 14(1), 465–479.
Mestre-Bach, G., Potenza, M. N., Granero, R., Uríszar, J. C., Fernández-Aranda, F., & Jiménez-Murcia, S. (2024). Statistical predictors of the co-occurrence between gambling disorder and problematic pornography use. Journal of Psychiatric Research, 178, 125–129.
Mestre-Bach, G., Potenza, M. N., Granero, R., Uríszar, J. C., Tarragón, E., Chiclana Actis, C., Testa, G., Fernández-Aranda, F., & Jiménez-Murcia, S. (2024). Understanding the Co-occurrence of Gambling Disorder and Problematic Pornography Use: Exploring Sociodemographic and Clinical Factors. Journal of Gambling Studies, 40(3), 1295–1314.
Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones. (2026). Informe sobre Adicciones Comportamentales.
Tarragón, E., Testa, G., Granero, R., Potenza, M. N., Kraus, S. W., Uríszar, J. C., Chiclana Actis, C., Fernández-Aranda, F., Jiménez-Murcia, S., & Mestre-Bach, G. (2024). Spanish Validation of the Brief Pornography Screen Within a Clinical Sample of Individuals with Gambling Disorder. Archives of Sexual Behavior, 53(10), 3759–3768.
Imagen: Designed by katemangostar / Freepik


Interesante artículo, muy necesario en este tiempo donde el consumo de estímulos rápidos nos convierte en máquinas cada vez menos humanas.