Rigor, recursos y más atención

por | Oct 28, 2026 | Investigación, Noticias | 0 Comentarios

Unos cien profesionales de la salud participaron el lunes 26 de octubre en la Jornada de Expertos de Adicción a la Pornografía, organizada el Hospital Gregorio Marañón de Madrid y por la Red CAP, la red clínica de adicción a la pornografía y al sexo impulsada por Dale Una Vuelta. El encuentro tuvo lugar en el Aula de Psiquiatría del propio hospital.

Durante tres horas y media, neurocientíficos, psiquiatras y psicólogos clínicos expusieron su conocimiento sobre el consumo problemático de pornografía y hasta dónde la evidencia científica es todavía insuficiente. El encuentro dejó un diagnóstico compartido: el problema necesita analizarse a fondo desde la ciencia —con definiciones precisas, datos de prevalencia fiables y tratamientos evaluados— y no desde el juicio moral ni desde el miedo.

«Cada día recibimos peticiones de ayuda de personas que sufren con su situación y no saben a quién acudir. Lo que falta no es voluntad, sino profesionales formados y mayor visibilidad», afirma Jorge Gutiérrez, director de Dale Una Vuelta.

AdCom, una propuesta innovadora

La bienvenida corrió a cargo del doctor Francisco Ferre, jefe de psiquiatría de adultos del Hospital Gregorio Marañón, junto a María Hernández-Mora, directora de la Red CAP. Ferre, pionero de la unidad de adicciones comportamentales AdCom del propio hospital, recordó el asombro inicial en el arranque de esta unidad, al comprobar el número elevado de personas con una conducta sexual que les causaba malestar.

Un aforo lleno de profesionales de la salud mental

El cerebro emite señales

El neurocientífico Ignacio Obeso, investigador en el CNC (CSIC), expuso los mecanismos cerebrales implicados en la pérdida de control. Según detalló, los pacientes presentan un sesgo de la atención hacia los estímulos eróticos, una peor toma de decisiones cotidianas y dificultades para frenar la conducta, con un patrón comparable al del trastorno por juego. «La base neurobiológica apunta a una activación del cerebro ante la anticipación de la recompensa erótica y a una menor implicación de la corteza prefrontal, que es la que permite retrasar el consumo y controlar la conducta», señaló. Obeso subrayó además que la excitación es mayor ante la anticipación que ante el propio material, y advirtió de que la evidencia sobre posibles abordajes de neuromodulación es todavía muy limitada.

El perfil, hombre entre 30 y 45 años

Marisol Roncero, psiquiatra de AdCom adultos del mismo hospital, trasladó los datos de la propia unidad: de unas 2.500 personas atendidas, cerca del 28% presenta conducta sexual compulsiva: varón de edad media entre 30 y 45 años, con estudios y un nivel económico medio. «La patología dual es la norma, no la excepción», resumió, al detallar que la ansiedad y la depresión son las comorbilidades más frecuentes, el alcohol la sustancia más consumida y el TDAH tiene una presencia elevada entre quienes asisten a consulta. Roncero insistió en las limitaciones metodológicas que dificultan interpretar las cifras de prevalencia y en que la evidencia disponible sobre psicoterapia es escasa, siendo los ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina) el tratamiento farmacológico que más respaldo acumula.

Ignacio Obeso, neurocientífico del CSIC, en un momento de su intervención

El miedo, el peor educador

El psiquiatra infantojuvenil Ignacio Civeira centró su intervención en los más jóvenes, con una advertencia de partida: no hay que hablar desde el miedo. Civeira recordó que la mitad de los estudiantes de entre 14 y 18 años consume pornografía, que la primera exposición no suele ser voluntaria y que los adolescentes casi nunca acuden a consulta por este motivo. «Exposición y uso problemático son fenómenos diferentes», puntualizó, antes de defender una respuesta que pasa por detectar y escuchar, contextualizar y evaluar el impacto: «Prevenir es educar y acompañar». Y añadió: «Si tratamos a nuestros hijos desde la pena y el miedo, es muy difícil ayudarles. La autonomía es clave».

«La adicción al sexo es la enfermedad de la falta de vínculo»

María Hernández-Mora, psicóloga clínica y experta en adicción sexual, dirige la consulta especializada en el Hospital Marmottan de París. Es también directora de la Red CAP y del Centro Francófono de Adicción a la Pornografía (CEFRAAP). En su intervención abordó los factores de vulnerabilidad biológicos, psicológicos y socioculturales, y desplazó el foco desde la conducta hacia la historia personal. «La adicción sexual tiene menos que ver con el sexo que con el apego y con el vínculo afectivo: la pregunta es qué calma y qué función cumple la pornografía cuando una persona no puede vivir sin ella», explicó.

Hernández-Mora alertó contra las ideas preconcebidas —«la mayoría de quienes consultan por adicción a la pornografía son personas que sufren profundamente, sin perversión, críticos de lo que consumen»— y señaló la frecuencia de TDAH asociado sin diagnosticar, el papel del trauma y de las carencias afectivas, la influencia de los síntomas ansiodepresivos y el rol central de la vergüenza internalizada en el desarrollo de esta conducta. Apeló a la necesidad de un abordaje que combine diagnóstico diferencial, evaluación somática y psicoterapia integradora. Sobre la incongruencia moral apuntó que a muchos pacientes «se les ha exigido muchísimo en lo moral, sin nutrirles lo suficiente en lo afectivo. Esto provoca una falta de integración de los valores y de la sexualidad, fuente de culpa patológica». También apuntó la relevancia del contacto precoz con la pornografía, fuente de caos psicoafectivo en la construcción de la sexualidad así como factor de riesgo de una adicción en el futuro.

Precisión diagnóstica y patología dual

La clausura corrió a cargo de Néstor Szerman, psiquiatra y presidente de la WADD, Asociación Internacional de Patología Dual, que reclamó precisión a la hora de definir la conducta sexual compulsiva y situó la impulsividad, más que la compulsividad, como el elemento más relevante, junto a la desregulación emocional. «Todas las disfunciones mentales se asientan en el cerebro, y las disfunciones sexuales también», afirmó, para advertir después contra las lecturas deterministas: «Los genes determinan riesgo, no enfermedades».

Una red para mejorar la atención

La Red CAP, con esta presentación pública y que cuenta ya con más de 210 miembros, tiene la ambición de que todas las personas con adicción a la pornografía y al sexo en España y en los países de habla hispana encuentren ayuda profesional y especializada. Para ello se propone tres objetivos: conectar a los profesionales y compartir conocimientos, garantizar una oferta de atención especializada con rigor científico y establecer un protocolo común de evaluación e intervención basado en la evidencia.

Partners de la Red CAP

La Red CAP, con más de 200 miembros, cuenta con las siguientes entidades aliadas: la Asociación Dale Una Vuelta, el Centre Francophone de Ressources et d’Accompagnement de l’Addiction à la Pornographie (CEFRAAP), el Hospital Universitari de Bellvitge, Proyecto Hombre Madrid, Saludiversex (Salusex) y la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

«Si la demanda ya existe y permanece en gran medida oculta, nuestra responsabilidad es hacerla visible, ofrecer respuestas y preparar los recursos que vamos a necesitar», señala María Hernández-Mora, directora de Red CAP.

 

Equipo clínico de Dale Una Vuelta

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *